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El acto contó con la presencia de la nueva Presidenta de la
Asociación de Antiguos Alumnos.
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La
Graduación de Bachillerato constituye sin duda uno de los grandes acontecimientos
del año escolar. Es un momento emblemático y lleno de contenido porque presenta
muchos de los valores que se han venido desarrollando en la vida de estos
jóvenes. En la Graduación se reúnen por una vez el ayer y el mañana de forma excepcional.
Un año más, una verdadera galería de figuras del futuro pronunciaron su adiós
agradecido a nuestro entrañable colegio: la XIV Promoción ya es historia.
Los
discursos, llenos de contenido, no dieron opción a la demagogia; desde las
palabras de la Superiora de la Congregación en Málaga, H. Rosa Granados y su envío
a ser Presentación en el mundo; las certeras y entrañables de las familias representadas
por Manuel Enciso y Ana Martínez o la alocución de la Directora de Bachillerato,
Mª Dolores Rossi; llegamos a la intervención de los delegados del alumnado,
GMORCER y FBOSGAR, que recordaron los 15 años de su vida escolar deteniéndose
con cariño en el profesorado de cada etapa, para terminar con un emocionante vídeo reportaje musical.
Con
la foto del grupo quedó cumplido el protocolo académico y pasamos al jardín
donde las familias de 2º de Bachillerato prepararon un ágape para los
invitados, servido impecablemente por el voluntariado de 1BAC, en un ejercicio
de reconocimiento y compañerismo hacia los nuevos graduados.
La
memorable velada había dado comienzo a las siete de la tarde con la celebración
de una Eucaristía, de la que a continuación reproducimos textualmente la acción
de gracias, pronunciada por JNOGGAR:
“Hoy,
29 de mayo de 2015, los alumnos de esta clase damos nuestro último paso hacia
la vida fuera del colegio y nos preparamos para lo que vendrá.
Hayamos
llegado en el momento en que hayamos llegado, profesores y alumnos hemos ido
formando un grupo curioso, cuanto menos; quizás no hemos estado siempre juntos,
a veces nos hemos peleado; hemos reído, gritado y cantado; a veces hemos llorado
y reñido, pero también hemos crecido como personas. Y yo me pregunto ¿no
funcionan así las familias?
Cada
día doy gracias a Dios porque, para bien o para mal, siempre llevaré parte de este colegio dentro
de mí. Por muy lejos que estén las partes no dejamos de ser un todo, somos un
cuerpo, somos cristianos, somos una familia de hermanos que hemos crecido
juntos y sembrado una semilla en cada uno de los demás, que germinará.
Porque
a ti doy gracias, Señor; y a ti, Virgen María, por acompañarme y dejarme vivir
esta experiencia; y ante todo os pido nunca dejar de ser Presentación.”







